Una pequeña parte del alcohol ingerido llega directamente a la sangre a través de las paredes estomacales.
El alcohol no está expuesto a ningún proceso de digestión por lo que pasa al intestino delgado para después ser absorbido por el torrente sanguíneo.
En la sangre el alcohol es metabolizado (descompuesto para ser eliminado o aprovechado por el organismo) mediante el proceso de oxidación. Es decir, se fusiona con el oxígeno y se descompone de modo que sus elementos básicos abandonan el cuerpo de forma de bióxido de carbono y agua.
El órgano encargado de la metabolización es el hígado, en el cual descompone en el transcurso de una hora aproximadamente el 90% del alcohol ingerido en hombres adultos sanos es una hora y un ahora y media en mujeres adultas sanas.
El resto permanece en el torrente sanguíneo, del que se va eliminado lentamente mediante la orina, transpiración y aliento. Es importante considerar que la presencia de medicamentos de uso reciente a la ingesta de alcohol, puede retrasar la metabolización e incluso, dependiendo del fármaco utilizado, generar reacciones adversas.
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